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Doblaje mexicano: Patrimonio cultural furtivo

El doblaje mexicano ha sido, desde su origen, una rama artística que paradójicamente mantiene ocultos a sus exponentes. Las virtudes del actor de doblaje se encuentran enclaustradas entre las paredes de un estudio, su educada voz deambula por ellas entre vaivenes y finalmente anida en personajes que viven en otras realidades, otros mundos (ficticios ocasionalmente), que probablemente miles de latinos escuchan sin saber de dónde proviene. Al tenor de un razonamiento lógico, cualquier manifestación del arte debería popularizar a su autor, sin embargo, durante décadas los artesanos del atril han permanecido en el terreno del sigilo, a veces anónimos, a veces irreconocibles. Aunque en numerosas entrevistas la gran mayoría de miembros que conforman esa familia han afirmado que no buscan ser el pináculo de la atención en México y el resto del orbe, gracias a las bondadosas ventajas proporcionadas por la era digital, y su influencia prominente en el interés público a través de las redes sociales, el doblaje ha obtenido paulatinamente el reconocimiento que merece. Desde Sudamérica, donde reside el grueso de admiradores más grande, hasta el rincón más diminuto de la República Mexicana, los actores de doblaje han encontrado el lugar que les corresponde en la escala de valor artístico.

Pero… ¿A qué obstáculos se enfrenta un actor de doblaje?, principalmente a dos. El primero es la forma tan vulgar y ofensiva en que las productoras (o estudios cinematográficos) han abaratado esta profesión. El segundo estriba en la pobre divulgación que reciben de los propios medios de comunicación.

Para el infortunio de las fuentes de talento mexicano genuino y auténtico, en este país un porcentaje considerable del consumo de contenido literario, audiovisual, musical, pictórico, etcétera, descansa sobre el morbo, la perversión, las notas rojas, el amarillismo, el sensacionalismo y el entretenimiento primitivo. Eso ha provocado que a lo largo de la tercera parte del siglo pasado y los primeros diecinueve años de este, baluartes artísticos como el doblaje no logren consolidar su imagen pública y social en los canales de exposición tradicionales como el cine, la radio, la prensa escrita y la televisión.

La herramienta prioritaria e indispensable de los actores de doblaje es la voz, mediante técnicas de actuación magnánimas, recursos histriónicos fabulosos y una tremenda versatilidad (en ocasiones tildada como “aptitud camaleónica”), estos representantes de la creatividad mexicana producen momentos memorables en la televisión o en la pantalla grande. Es sorprendente la facilidad con la que pueden inmiscuirse en un universo que no les resulta propio y, de un día a otro, transformarse, mutar, convertirse en aquello que les dicta un proyecto, acumulando personajes en su interior y constituyendo un caleidoscopio de personalidades.

Como señalé líneas atrás, actualmente existe un obstáculo gigantesco que debería ser, sino erradicado, al menos reducido a dimensiones menos dañinas: los Star-talents. A través de los últimos diez años ha crecido descomunalmente la cantidad de celebridades que invaden el terreno arado por los actores profesionales de doblaje. Tras jornadas extenuantes de absorción de conocimiento, el aprovechamiento de una carrera universitaria en actuación, arte dramático, comprensión de textos, teatro, cursos de especialización en doblaje o locución, el actor de doblaje cualificado para un rol protagónico se ve opacado y desplazado por “youtubers” o por integrantes de la farándula mexicana que no poseen los elementos requeridos para desempeñar una labor plausible, seria y sofisticada como la que se espera.

Existen casos excepcionales de Star-talents que sorprenden al estimado auditorio con una actuación uniforme, consistente y bien manufacturada. Al tiempo podemos mencionar 3 ejemplos: Consuelo Duval (quien presta su voz a Elasticgirl en las dos entregas de Los Increíbles, y a Maggie, la adorable y carismática líder en Vacas Vaqueras), hacemos mención especial de ella porque aunque está a la vista del público consumidor su trayectoria en obras de teatro y televisión, pocos eran los votos de convicción que generaba al ser colocada como candidata para hacer doblaje, pero ella se encargó de aniquilar tantos prejuicios. El segundo es Omar Chaparro, quien lleva consigo la indescriptible marca del peor momento para el cine mexicano en la historia, sin embargo, su interpretación como Po (Kung Fu Panda) y Síndrome (Los Increíbles), demuestra que quizás el lugar idóneo para explotar sus cualidades histriónicas no es ante la vista sino ante el oído, ironía sutil. Y el último lugar es para Ximena Sariñana, así es, la intérprete y compositora mexicana a quien Amarte duele impulsó hacia un pedestal en el contexto musical. Ximena maravilló a la audiencia infantil y adulta con su sensacional adaptación al español latino de Coraline Jones, la pequeña e intrépida aventurera de Coraline y la puerta secreta.

Lo que pretendo subrayar con este último parágrafo, es que los Star-talents no se traducen en un enemigo del doblaje mexicano profesional, incluso puede haber por ahí voces extraordinarias que todavía no descubren su idoneidad para el doblaje de voz. El verdadero cáncer son aquellas celebridades o “influencers” que no disponen ni siquiera de las nociones básicas que un histrión tiene a su alcance para ejercer el arte interpretativo. Es realmente deplorable que las productoras usen como único argumento el poder de convocatoria para contratar a estos sujetos que, junto a su trabajo mediocre, terminan siendo el objetivo de la publicidad en las alfombras rojas, entrevistas, preestrenos y cualquier evento de promoción del proyecto, propiciando que la sociedad generalice y piense que el doblaje está reducido a esas muestras carentes de profesionalismo.

Hacer doblaje no significa imitar voces, en todo caso implica haber cubierto el plan de estudios de una carrera universitaria en actuación o cualquiera que sea afín a ella, conjugado con participación en teatro, radio o televisión, incluso cine, lo que dará al aspirante las herramientas para especializarse a la postre en doblaje. Siempre habrá Star-talents, pero el conflicto no es que estén presentes o no, sino que las personas puedan disfrutar de un trabajo bien hecho. Vivimos una época en la que los seguidores muestran preocupación por la calidad de un producto, por la capacidad de un elenco, del director, por la banda sonora, el CGI y, en reiteradas circunstancias, por las voces que inyectan de vida a una película, serie, caricatura o comercial. Eso llevará algún día a depurar la oferta cultural y tener siempre a la mano contenido plausible.

La misión de este texto no es endiosar al doblaje, hacer creer que es apoteósico e inigualable, porque también hay pruebas de que el doblaje no siempre responde a las expectativas que recaen sobre él. Simplemente considero que ha sido infravalorado y se ha ganado, por lo menos, la oportunidad de ser examinado nuevamente. El doblaje no solo traduce o permite que te concentres en disfrutar una obra sin la necesidad de leer los subtítulos, el doblaje ha enriquecido la infancia, adolescencia y adultez de miles de generaciones de latinos. Sin temor a equivocarme puedo asegurar que usted, apreciable lector, disfrutó aunque sea un programa de televisión o película con doblaje mexicano y quedó anonadado. Humberto Vélez, quien nos obsequió la mejor interpretación de Homero Simpson desde el nacimiento de la aclamada familia amarilla hasta su temporada décimo quinta, recalcó alguna vez en cierta ponencia que los actores de doblaje siempre fueron conocidos como los mineros del arte. Quizás ya sea tiempo de que México les rinda el homenaje al que son acreedores y que varias leyendas del doblaje fenecieron sin conocer.

Escrito por Emmanuel Sandoval

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